martes, 28 de agosto de 2012

Verdi - Rigoletto


Hoy me voy a permitir un lujo, una pequeña licencia,un capricho, un regalo. Hoy voy a hacer por vosotros algo que alguien hizo por mi, hace mucho tiempo. En mi niñez creí que la Ópera consistía en unos gordos gritando en un escenario. Ese alguien me explicó la belleza de esta disciplina...desde el principio..y voy a tratar de hacer lo mismo...tal y como me lo explicaron a mi pero con la ayuda de la wikipedia. Creo que aquello me llegó, porque me lo explicaron de esta manera....



Existió un contador de historias que fue bautizado como Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, nació en Le Roncole el 10 de octubre de 1813, hijo de Carlo Giuseppe Verdi y Luigia Uttini; Allí recibió sus primeras lecciones de música...De la cabeza de Verdi y de sus vivencias, como el rechazo que sufrió en el conservatorio de Milán siendo un adolescente, o la muerte de su esposa e hija en un accidente; nacieron sus mayores éxitos....La traviata, Aida, Il trovatore y la más grande jamás escrita para mi...He seleccionado algunas arias para contaros algo.



Rigoletto.



Exisitió en la antigüedad un joven duque en Mantua, un Joven libertino que hacía y deshacía a su antojo. Un playboy seductor que se jactaba de seducir a toda mujer que se cruzaba ante él.
Se alza el telón y la escena se sitúa en un salón, en el palacio del duque de Mantua, donde se está celebrando una fiesta. El duque canta a una vida de placer con tantas mujeres como sea posible (Questa o quella - "Esta mujer o aquella"). Se vanagloria de su nueva aventura de conquista hacia una desconocida joven del pueblo, a la que ha visto en la iglesia, pero también desea seducir a la condesa de Ceprano, delante de su marido.



Rigoletto, el bufón jorobado del duque, se burla de los maridos de las damas a las que el duque está "prestando atención", y aconseja al duque que se libre de ellos aprisionándolos o matándolos. Marullo comunica a los cortesanos que el bufón Rigoletto oculta a una "amante", los nobles no se lo creen. Como casi toda la corte ha sido víctima de las burlas de Rigoletto, todos quieren devolverle las ignominias. Posteriormente, Rigoletto se burla del conde Monterone, otro noble a quien el Duque ha insultado a través de la deshonra a su hija y que entra en escena reclamando venganza. El Duque manda arrestarlo. Monterone es arrestado mientras proclama la famosa maledizione que traerá la perdición al bufón Rigoletto.
Vuelve a casa preocupado por la maldición. Se le acerca un extraño, Sparafucile, un asesino profesional que ofrece sus servicios a Rigoletto, pero este declina su ofrecimiento. Entra en la casa y allí encuentra a Gilda, su hija (a quien los cortesanos habían tomado por su amante). Gilda vive escondida y resguardada por su padre. Se saludan con afecto: Rigoletto es un padre cariñoso y temeroso de perder a su hija; en esta escena Rigoletto explica a Gilda que su madre era un ángel del cielo que le amó a pesar de ser deforme, que su muerte le destrozó. Quizás tuviese algo que ver la sensación que Verdi sintió cuando perdió a su esposa y a su hija.


Gilda es lo único que le queda de aquel gran amor y lo protegerá con su vida de ser necesario... Rigoletto ha estado ocultando a su hija del duque y el resto de la ciudad,  ella desconoce por completo la ocupación de su padre. Puesto que él le ha prohibido aparecer en público, ella no ha estado más que en casa y en la Iglesia, no conoce ni el nombre real de su padre. Rigoletto insiste en que Gilda no salga más que a misa y que sea acompañada por su doncella Giovanna en todo momento.
Cuando Rigoletto se ha ido, el duque aparece y, escondido, se entera que Gilda es en realidad la hija de Rigoletto, no su amante, y que se siente culpable por no haberle hablado a su padre del joven al que ha conocido en la iglesia, pero no obstante ella lo amaría todavía más si fuera un estudiante pobre. Tras sobornar a Giovanna, el duque logra entrar en el jardín de la casa de Rigoletto y declara su amor. El duque miente a Gilda sobre su identidad, diciendo que es un estudiante. Cuando ella le pregunta su nombre, él dubitativo se llama a si mismo Gualtier Maldé. Afuera se oyen las voces de Ceprano y Borsa que planean el rapto de la supuesta amante de Rigoletto y Gilda tema que sea su padre de vuelta. Echa al duque después de intercambiar rápidamente votos de amor. El duque se marcha y Gilda se queda sola meditando por su amor por el duque, a quien cree un estudiante (Gualtier Maldè! ... Caro nome - "Querido nombre").



Más tarde, en la oscuridad de la noche los hostiles cortesanos se encuentran con Rigoletto en la parte exterior de la tapia del jardín. Creen que Gilda es la amante de Rigoletto, se preparan para raptar a la indefensa muchacha. Convencen a Rigoletto de que están preparando el rapto de la esposa de Ceprano, le tapan los ojos y le usan para ayudarles con el rapto. Están todos enmascarados y Rigoletto ayuda, sin percatarse que está colaborando en el rapto de su propia hija Gilda. Cuando Rigoletto se da cuenta, ya es demasiado tarde. Lleno de angustia, se derrumba, recordando «Ah, la maledizione!».


El duque está preocupado porque Gilda ha desaparecido. Entran los cortesanos y ofrecen al duque a la supuesta amante de Rigoletto. Mofandose de la ayuda recibida por su padre mientras narran su aventura.




El duque se da cuenta de que se trata de Gilda y va en su busca. Encantados por la extraña excitación del duque, los cortesanos ahora se divierten a costa de Rigoletto, quien entra cantando. Intenta descubrir dónde está Gilda fingiendo que no le importa, pues lo que más teme es que haya caído en manos del duque. Finalmente, admite que de hecho está buscando a su hija y pide a los cortesanos que se la devuelvan; los cortesanos la niegan y el bufón encolerizado y desesperado les dirige su Cortigiani, vil razza dannata - Raza maldita de cortesanos".
Los hombres golpean a Rigoletto después de intentar entrar en la habitación donde retienen a Gilda. Entra en escena Gilda quien ruega a su padre que despida a toda esa gente. Los hombres se marchan de la habitación creyendo que Rigoletto se ha vuelto loco. Gilda descubre a su padre lo que le viene pasando desde hace algún tiempo: que se ha enamorado de un joven a quien veía todos los domingos en la iglesia, que ha sido cortejada diciéndole que era un pobre estudiante , y que al ser raptada ha descubierto que en realidad se trataba del duque. 


Rigoletto planea vengarse del duque, mientras su hija pide que le perdone...
Es de noche. Rigoletto ha encargado a Sparafucile asesinar al duque, pero antes debe desengañar a Gilda mostrando su comportamiento libertino. Rigoletto y Gilda, que aún ama al duque, llegan al exterior. Se puede oír la voz del duque cantando, hablando de la infidelidad y la naturaleza voluble de las mujeres.




Rigoletto hace que Gilda se de cuenta de que es el duque quien está en casa del asesino y que intenta seducir a la hermana de Sparafucile, Maddalena. Entra en escena entonces la bellisima Maddalena, hermana y cómplice de Sparafucile, quien coquetea con el duque y éste sucumbe a sus encantos fácilmente.


Rigoletto llega a un acuerdo con el asesino, que está dispuesto a matar a su huésped por dinero, y le ofrece 20 escudos por matar al duque. Rigoletto ordena a Gilda que se vaya a casa, coja dinero y vestida de hombre huya hacia Verona él planea seguirla más tarde. El asesino y el bufón deciden que tras su muerte, el cuerpo del duque será metido en un saco y arrojado al río.
Cuando cae la noche, se desencadena una tormenta y el duque decide pasar la noche en la posada. Sparafucile le asigna alojamiento en la planta baja.
Gilda, que aún ama al duque a pesar de saber que es desleal, regresa vestida de hombre. Oye a Maddalena intentando convencer a su hermano de que no lo asesine a él, sino al bufón. 

   


Sparafucile no puede asesinar a un cliente, amén de mostrar su preocupación por los diez escudos que aún le debe Rigoletto por terminar con el encargo, pero promete cambiarlo por el primer hombre que se presente en la taberna, si esto ocurre antes de la medianoche. Gilda decide sacrificarse para salvar al hombre del que se ha enamorado. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile la alcanza con su puñal, Gilda cae herida mortalmente.
A media noche, acaba la tormenta y Rigoletto entra en escena con el dinero. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque y se regocija en su triunfo. Cuando se dispone a arrojarlo al río, con piedras para que se hunda, oye la voz del duque desde el interior de la posada La donna è mobile. Horrorizado, abre el saco y, para su desesperación, descubre a su hija agonizante. Por un momento, ella revive y está contenta de morir en lugar de su amado. Ella muere en sus brazos. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto...que recuerda la maledizione de Monterone.